No se si es mejor la frase o el apéndice que le añade Meinhem, eso de leñadores para los cabezas huecas que se empeñan en chocar una y otra vez. Solo hay que ver como se coge la pelota para saber que un jugador va a jugar con la cabeza, pensando, o a cabezazos.
Que conste que yo era de los que jugaba a cabezazos, cosa que espero haber superado con los años.
Saludos.
Es lo mismo de lo que se quejaba hace poco Campese: “En mi época nos enseñaban a intentar esquivar a los jugadores contrarios. Ahora enseñan a irse de frente contra ellos.”
Marzo 1, 2007 en 9:53 am
Buena metafora, aunque hay algunos que más parecen leñadores por su costumbre a chocar de cara e intentar derribar a los arboles
Marzo 1, 2007 en 3:04 pm
No se si es mejor la frase o el apéndice que le añade Meinhem, eso de leñadores para los cabezas huecas que se empeñan en chocar una y otra vez. Solo hay que ver como se coge la pelota para saber que un jugador va a jugar con la cabeza, pensando, o a cabezazos.
Que conste que yo era de los que jugaba a cabezazos, cosa que espero haber superado con los años.
Saludos.
Marzo 1, 2007 en 6:15 pm
Es lo mismo de lo que se quejaba hace poco Campese: “En mi época nos enseñaban a intentar esquivar a los jugadores contrarios. Ahora enseñan a irse de frente contra ellos.”